sábado, 24 de noviembre de 2012

CONTRERAS, J. ¿QUÉ ES Y CÓMO SE REALIZA LA INVESTIGACIÓN-ACCIÓN?

Tras la lectura de dos textos de este autor que abarcan el concepto de la I-A, expongo una descripción de la misma además de su finalidad y procesos de puesta en marcha.


La investigación en la acción (I-A en adelante) es un proceso de análisis, cuestionamientos y estudios sobre la calidad de una situación socioeducativa actual, como es el sistema educativo como institución, con el fin de buscar una mejora de su calidad. Esto debe realizarse mediante la colaboración y participación activa del personal relacionado, de forma interna o externa, con la propia actividad docente de los centros, pues desde dentro es como mejor se tratan y cuestionan las posibles modificaciones de la metodología de enseñanza. 

Del mismo modo, es imprescindible analizar la influencia negativa que puede aportar la rutina y habilidades aprendidas y mecanizadas, incluidas dentro de unas directrices externas ya prefijadas y previas al curso, vistas como un obstáculo para la flexibilidad y remodelación de los métodos a usar por los propios docentes. Hay que aceptar la posibilidad de que, lo que socialmente llegó a aceptarse como pautas para una educación satisfactoria, actualmente deban verse sometidas a debate tras un análisis exhaustivo de sus verdaderos resultados en el colectivo del alumnado. 

Este trabajo de reconsideración de rutinas y flexibilidad mental hacia nuevos métodos de enseñanza y cooperación socioeducativa se consigue fomentando el espíritu crítico de colectivos sociales y educativos, además de su constante participación ligada a la escuela, ya que, una posible reforma de contenidos y pautas de acción en este ámbito educativo, tendrá su segura influencia ligada al ámbito social.

La I-A no debe ser concebida como un conjunto de materiales, técnicas y recursos para resolver ciertos problemas prácticos. Se trata de un proceso de análisis respecto a la naturaleza del problema a tratar dentro del ámbito de la enseñanza para modificar ciertos aspectos del mismo o reformularlo de forma completa para fijar o alcanzar de forma satisfactorias los objetivos pertinentes. 

Como se ha explicado antes, la I-A no somete a las personas inmersas en la problemática a transformaciones de tipo experimental dentro de la puesta en marcha de la nueva práctica, sino que defiende la participación de estos grupos de personas a lo largo de todo el análisis de la problemática para conseguir un mayor interés, implicación y preocupación por el proceso de modificación y los resultados del cambio de práctica. Es por esto que la I-A tampoco debe ser concebida como una mera metodología, pues mediante la implicación de las personas afectadas, ésta se presenta un carácter sensible y transformador hacia el contexto, a las diferentes interpretaciones y reacciones de las personas relacionadas con el problema, así como hacia las consecuencias sociales derivadas del mismo antes y después del cambio.

Respecto al modo de proceder de la I-A, cabe destacar que ésta es un proceso continuo de "acción-observación-reflexión-nueva acción". De este modo, las pautas a seguir para llevar a cabo un proyecto de I-A son:

- Partir de un problema práctico, una situación que plantea inestabilidad entre lo que pretendemos conseguir y el producto obtenido, partiendo de una situación relacionada con el campo de la acción y que se pretende cambiar o mejorar. En muchas ocasiones, los problemas prácticos fijados en un principio no son más que reflejo de otro problema más profundo en el que hay que trabajar. También puede darse la situación de tener que lidiar con varios problemas previos al problema que se fija como principal. Es por esto que, antes de proponer un problema práctico, es necesario un análisis exhaustivo de la situación actual y su práctica.

 - Profundizar en el problema: por qué la situación actual supone un problema, cuáles son sus características, etc., mediante la descripción del contexto en que se produce el problema práctico y sus consecuencias. Cabe destacar la importancia de que, porque se viva la situación a analizar como un problema, no se debe suponer que se conozca a fondo. Para ello, es necesaria una exploración de la realidad percibida así como una recogida de datos acerca de la situación y todos sus matices. Además, es necesario dar cabida a posibles contradicciones, dilemas y dificultades a lo largo del proceso de I-A que requerirán diferentes planes de actuación.

- Llevar a cabo un análisis de los datos obtenidos para efectuar una correcta interpretación del problema presente en contraste con lo que se desea obtener. Se considera necesario recoger información basada en los diferentes puntos de vista de las personas implicadas, información sobre las acciones realizadas y su modo de desarrollarse e información introspectiva acerca de la forma de vivir y entender la situación problemática a abordar. De este modo, no deben faltar técnicas de recogida de información tales como la entrevista, la observación y la reflexión introspectiva, contando con la colaboración de personas externas que puedan aportar una visión diferente del problema para aumentar la riqueza y contraste de evidencias y realidades.

- A continuación, decidir la práctica alternativa que se va a llevar a cabo en sustitución de la actual. Es importante recordar que la comprensión de una situación no siempre conlleva una forma óptima de mejorar la acción, es decir, las nuevas posibilidades de acción no sólo dependen de la comprensión del problema actual, sino de las ideas alternativas elaboradas desde la reflexión y el análisis crítico de la situación por parte de las personas implicadas, teniendo también en cuenta el presupuesto base para la modificación del plan de acción de la misma.

Esta última pauta no puede comenzar su enunciado con un "finalmente", ya que la I-A se define por no poner fin a su análisis constante de las situaciones y problemas prácticos en el ámbito educativo, así como de la búsqueda de soluciones que luego volverán a ser investigadas en profundidad para obtener información de las circunstancias que introdujeron nuevos problemas a modificar durante un nuevo ciclo de I-A. Es por esto que, sólo el análisis de nuevos datos recogidos tras el ciclo de I-A descrito a lo largo de este texto nos puede facilitar información y pruebas de sus consecuencias mediante las acciones prácticas puestas en marcha, así como de su posible futura modificación en busca de nuevos objetivos a alcanzar o problemas surgidos a eliminar.

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