sábado, 1 de diciembre de 2012

LÓPEZ MELERO, M. UNA CULTURA ESCOLAR MÁS HUMANIZADA (PROYECTO ROMA)



El Proyecto Roma presenta una forma abierta de valorar a los alumnos que conforman la escuela como un grupo variado de personas que, a pesar de que algunos pertenezcan a grupos minoritarios, no llegan a sentirse como tales gracias a este nuevo enfoque que promueve la diversidad en la escuela, el cual les ayudará a desenvolverse en su espacio común y a desarrollar sin freno sus capacidades de aprendizaje y socialización lejos de un ambiente estereotipado.

Este es un proceso innovador, pues en el ámbito escolar tradicional, los alumnos con problemas diversos que afectaran a su integración en clase eran tratados de forma diferente o incluidos en un proceso de apoyo que, a pesar de tener un objetivo positivo para el alumno, no conseguía transmitir a éste la sensación de encontrarse al mismo nivel que sus compañeros. Es por esto que la propuesta de llevar a cabo la puesta en marcha de distintos modelos educativos para un grupo heterogéneo de alumnos, en vez de un único modelo previamente planificado, parece ser la opción más positiva de afrontar la diversidad del alumnado y sus respuestas a lo largo del proceso de aprendizaje.

De este modo, se plantea una nueva configuración de las aulas basada en un espacio común y cultural, basado en el respeto y la comunicación. Además, se fomenta el diálogo entre compañeros, con el fin de que expresen sus experiencias personales, fortalezcan sus relaciones sociales, aprendan del trabajo cooperativo, etc. Pero antes de llevar a cabo este nuevo planteamiento para el ámbito educativo, son los propios profesores quienes deben facilitar un contexto de interés y motivación intrínseca hacia los cambios y actividades descritas, eje del Proyecto Roma, tanto para ellos como para sus alumnos.

La actuación de una escuela democrática ante los resultados finales relacionados con el aprendizaje global de los alumnos, la instrucción de materias no estancadas en el pasado, las cuales permitan al alumnado aplicarlas a su día a día, o la presencia de la educación, la cultura y los valores (libertad, cooperación, tolerancia) más cercanos a las experiencias que pueden vivir los alumnos tanto dentro como fuera del aula es el objetivo que debe alcanzarse para eliminar la relación hasta ahora existente entre diversidad y deficiencia en el alumnado, pues lo biológico no debe acotar la posibilidad de aprender en el alumno de una u otra forma.

Para profundizar en el Proyecto Roma, se citan los principales autores que, mediante sus aportaciones desde distintas áreas, en suma, conforman la fundamentación teórica de este proyecto:

- Habermas (epistemología) y su Teoría de la acción comunicativa. Este autor describe cómo la persona puede conseguir una identidad y emancipación personal además de un cambio social a través de la comunicación y de la capacidad discursiva mediante el consenso.

- Luria (neurología). Realiza un análisis de la neurología de los procesos lógicos de pensamiento, proponiendo al cerebro como contexto en el que se realizan numerosas relaciones interfuncionales cuando se encuentra en acción. Además, defiende que en la escuela no sólo se aprenden contenidos, sino también estrategias para descubrir el conocimiento de manera cooperativa y los valores se vivencian. De este modo, el proceso educativo se convierte en un proceso formativo. 

- Bruner (pedagogía). Este autor aboga por el aprendizaje cooperativo y solidario, los andamiajes y formatos de acción conjunta y la autonomía personal, social y moral de los niños alumnos de una escuela. Destaca la imposibilidad de entender el desarrollo de la mente humana sin la cultura, ya que ésta permite la construcción de herramientas para comprender las concepciones que cada uno tiene sobre sí mismo y los significados de sus mundos. Pero esto no puede realizarse de forma individual, sino que se necesita comunidades de apoyo mutuo para conseguirlo. De este modo, el objetivo de la educación y la escuela debe ser el de ayudar a sus alumnos a encontrar su camino a través de la comprensión de su propio mundo y cultura. Por tanto, la función básica del docente pasa a ser la de informar a sus alumnos acerca de los modos de dar sentido al mundo en que viven.

- Kemmis (metodología). Los conceptos a destacar por este autor son la Investigación-Acción (I-A) y sus cuatro fases (planificación, acción, observación y reflexión) como herramienta fundamental para una mejora educativa, la actividad de grupo y los colectivos críticos culturales. 

- Vygotsky y Maturana (psicología). Estos autores enfatizan que el desarrollo se encuentra mediado por la cultura (histórico-cultural), una cualificación de los contextos, el origen social que tienen las funciones superiores y la Zona de Desarrollo Próximo.