El Proyecto Roma presenta una forma abierta de valorar a
los alumnos que conforman la escuela como un grupo variado de personas que, a
pesar de que algunos pertenezcan a grupos minoritarios, no llegan a sentirse
como tales gracias a este nuevo enfoque que promueve la diversidad en la
escuela, el cual les ayudará a desenvolverse en su espacio común y a
desarrollar sin freno sus capacidades de aprendizaje y socialización lejos de
un ambiente estereotipado.
Este es un proceso innovador, pues en el ámbito escolar
tradicional, los alumnos con problemas diversos que afectaran a su integración
en clase eran tratados de forma diferente o incluidos en un proceso de apoyo
que, a pesar de tener un objetivo positivo para el alumno, no conseguía
transmitir a éste la sensación de encontrarse al mismo nivel que sus
compañeros. Es por esto que la propuesta de llevar a cabo la puesta en marcha
de distintos modelos educativos para un grupo heterogéneo de alumnos, en vez de
un único modelo previamente planificado, parece ser la opción más positiva de
afrontar la diversidad del alumnado y sus respuestas a lo largo del proceso de
aprendizaje.
De este modo, se plantea una nueva configuración de las aulas
basada en un espacio común y cultural, basado en el respeto y la comunicación.
Además, se fomenta el diálogo entre compañeros, con el fin de que expresen sus
experiencias personales, fortalezcan sus relaciones sociales, aprendan del
trabajo cooperativo, etc. Pero antes de llevar a cabo este nuevo planteamiento
para el ámbito educativo, son los propios profesores quienes deben facilitar un
contexto de interés y motivación intrínseca hacia los cambios y actividades
descritas, eje del Proyecto Roma, tanto para ellos como para sus alumnos.
La actuación de una escuela democrática ante los
resultados finales relacionados con el aprendizaje global de los alumnos, la
instrucción de materias no estancadas en el pasado, las cuales permitan al
alumnado aplicarlas a su día a día, o la presencia de la educación, la cultura
y los valores (libertad, cooperación, tolerancia) más cercanos a las
experiencias que pueden vivir los alumnos tanto dentro como fuera del aula es
el objetivo que debe alcanzarse para eliminar la relación hasta ahora existente
entre diversidad y deficiencia en el alumnado, pues lo biológico no debe acotar
la posibilidad de aprender en el alumno de una u otra forma.
Para profundizar en el Proyecto Roma, se citan los
principales autores que, mediante sus aportaciones desde distintas áreas, en
suma, conforman la fundamentación teórica de este proyecto:
- Habermas (epistemología) y su Teoría de la acción comunicativa.
Este autor describe cómo la persona puede conseguir una identidad y
emancipación personal además de un cambio social a través de la comunicación y
de la capacidad discursiva mediante el consenso.
- Luria (neurología). Realiza un análisis de la
neurología de los procesos lógicos de pensamiento, proponiendo al cerebro como
contexto en el que se realizan numerosas relaciones interfuncionales cuando se
encuentra en acción. Además, defiende que en la escuela no sólo se aprenden
contenidos, sino también estrategias para descubrir el conocimiento de manera
cooperativa y los valores se vivencian. De este modo, el proceso educativo se
convierte en un proceso formativo.
- Bruner (pedagogía). Este autor aboga por el aprendizaje
cooperativo y solidario, los andamiajes y formatos de acción conjunta y la autonomía
personal, social y moral de los niños alumnos de una escuela. Destaca la
imposibilidad de entender el desarrollo de la mente humana sin la cultura, ya
que ésta permite la construcción de herramientas para comprender las
concepciones que cada uno tiene sobre sí mismo y los significados de sus mundos.
Pero esto no puede realizarse de forma individual, sino que se necesita
comunidades de apoyo mutuo para conseguirlo. De este modo, el objetivo de la
educación y la escuela debe ser el de ayudar a sus alumnos a encontrar su
camino a través de la comprensión de su propio mundo y cultura. Por tanto, la
función básica del docente pasa a ser la de informar a sus alumnos acerca de los
modos de dar sentido al mundo en que viven.
- Kemmis (metodología). Los conceptos a destacar por este
autor son la Investigación-Acción (I-A) y sus cuatro fases (planificación, acción,
observación y reflexión) como herramienta fundamental para una mejora educativa,
la actividad de grupo y los colectivos críticos culturales.
- Vygotsky y Maturana (psicología). Estos autores
enfatizan que el desarrollo se encuentra mediado por la cultura (histórico-cultural),
una cualificación de los contextos, el origen social que tienen las funciones
superiores y la Zona de Desarrollo Próximo.